Una casa Inmaculada
Lunes, 15 Septiembre 
Sencillez y pureza de líneas destacan en esta casa de la Sierra de Madrid. El proyecto fue realizado por un arquitecto, Pablo Mosquera, pero la singularidad de esta original vivienda radica en que ha sido totalmente construida por sus propietarios, piedra a piedra, ladrillo a ladrillo… Resulta sencilla a la vista, pero está inmensamente trabajada y llena de detalles que os mostramos en este reportaje.
Entrada principal. A la izquierda podemos ver algunos armarios y al fondo, en la pared, un estrecho ventanal que recorre la casa de arriba abajo, otorgando a la luz el papel de pieza clave en la vivienda.
El suelo es de tarima. Para unificar, se eligió en un tono claro, al igual que las paredes. La escalera da acceso a la planta superior y está construida en pino de Valsaín. El muro de ladrillo visto de la derecha da un toque muy original.
Una vista del salón de arriba. Se ha aprovechado el muro de la escalera para crear una biblioteca de obra. Un pequeño pasillo da acceso a los ventanales, que son idénticos a los del piso de abajo, dando una sensación de unidad y sobriedad. Una escalera de caracol de hierro pintada de blanco da acceso a la parte de arriba, donde hay una terraza. Vista desde arriba del salón de la planta inferior. La sencillez del mobiliario aporta a la vivienda grandes dosis de armonía y tranquilidad. Habitación principal. Un muro separa la zona de armarios, haciendo las veces de cabecero de la cama. Sillón descalzador fabricado en piel y de color avellana. La cocina es de grandes dimensiones y, como podemos observar, en ella predominan los tonos claros, manteniendo así la línea del resto de la casa. Una isla central; frente a ella, la zona del horno y microondas en torre y una práctica combinación “side by side” de frigorífico-congelador de la marca Zanussi. Dos grandes ventanales aportan luz a la cocina. El fregadero se situó bajo la ventana, justo detrás de la zona de cocción.
